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jueves, 17 de junio de 2021

Amadou et Mariam

En un panorama general de agotamiento, cuando los aficionados más pesimistas comenzamos a temernos que el rock y el pop ya no son más que una caricatura de lo que fueron, una de las pocas actitudes positivas que podemos seguir es la de ampliar nuestra visión, mirar más allá y buscar en otras culturas, en otros mundos. Y la madre África, que siempre ha estado ahí (¿cuáles son los orígenes primarios del jazz y el blues, por ejemplo?), puede volver a sorprendernos. Porque África sigue viva, a pesar de todo. 

Malí, que en su mayoría fue Sudán francés hasta finales de los años 50, es en la actualidad uno de los países más pobres de África, machacado por frecuentes golpes de estado y ahora también por la violencia yihadista. Y aun así, con ese panorama tan desolador, es una verdadera potencia musical. "Quien canta, sus males espanta": esa debe de ser la razón. Pero no la única, ya que la tradición de los griots o bardos, cantantes que transmiten historias tradicionales, es muy antigua, y hay además varios tipos distintos de músicas y ritmos; al menos en eso, los malienses son afortunados. El rango es enorme, y va desde el blues con raíces de un Alí Farka hasta esa especie de rock tuareg que hacen los Tinariwen o el pop africano de Salif Keita. Pero quienes han conseguido más popularidad en occidente son el dúo compuesto por el guitarrista Amadou Bamayoko y la cantante Mariam Doumbia (Bamayoko también canta). Esa popularidad se debe a que prácticamente todo ese rango pueden cubrirlo ellos solos: se les suele citar como músicos de afro blues, pero en realidad han pasado por casi todos los estilos en un momento u otro de su ya extensa carrera. 

Amadou y Mariam se conocieron muy jóvenes, en un colegio de Malí exclusivo para niños ciegos. Él se aficionó pronto a la guitarra y a mediados de los 70 ya participaba en un grupo. Se casaron en 1980, y a partir de entonces comenzaron a desarrollar una carrera como dúo que se fue consolidando a mediados de la década: es entonces cuando deciden cambiar su residencia a Costa de Marfil, que tiene una industria musical más desarrollada que la de su país. Allí comienzan a publicar repertorio en formato casete, el más popular por entonces. Esas grabaciones se distribuyen por media África y les dan la proyección suficiente como para hacerse muy populares ya a mediados de los 90 ( y en esa época el tono de "blues africano" es predominante), además de conocer a personajes de la industria musical que les recomiendan viajar a Francia, cosa que hacen a finales de esa década. Y en 1998 llega su primer Lp "occidental", que se hace más popular de lo esperado gracias a su espléndida mezcla de culturas, desde las tradicionales de su continente hasta melodías caribeñas, con influencias jazzísticas e incluso tonos reggae de vez en cuando; ah, y también hay un aroma pop, todo ello sazonado por esa guitarra eléctrica con carácter propio y una rica mezcla instrumental tan diversa como los estilos que tocan. 

La confirmación a escala mundial llegó en 2004, cuando el "galaico-francés" Manu Chao se asoció con ellos: el resultado es "Dimanche a Bamako", su obra cumbre, no solamente por sus ventas sino también porque al añadir la visión experimental de otro trotamundos como Chao (que produce el disco) el resultado es una mixtura realmente brillante. Y luego han seguido publicando con regularidad; sus discos posteriores no alcanzan la categoría de los clásicos, pero siguen siendo más interesantes que la mayoría de lo que se oye hoy en día. Aquí les dejo una selección de la pareja: quien nunca los haya escuchado tal vez se sorprenda de su categoría. Y si ya los conocen, viene bien volver a ellos de vez en cuando.