Hoy vamos al cine. Y la película se las trae: "The Rocky Horror Picture Show", nada menos. Supongo que la mayoría de los que lean esto, sobre todo si son de nuestra edad, no necesitan más detalles; pero quién sabe si por el medio anda algún joven desinformado, ignorante del peligro que corre. Así que, por si acaso, he aquí una pequeña presentación.
Richard O'Brien es un escritor inglés, además de actor de cine y teatro e incluso presentador televisivo, que se hizo famoso por haber creado "The Rocky Horror Show", una obra de teatro musical que se estrenó en verano del 73 en Londres. Es una historia enloquecida de tono cómico que se inspira en el relato del monstruo de Frankenstein, y además tiene fuertes influencias del estilo de ciencia ficción que se veía en las películas de serie B de los años 40/50. Pero hay nuevos ingredientes muy de la época del glam, el estilo de moda en la Isla por entonces (recuerden, es el momento de gloria de T. Rex, Sweet, etc, todos ellos bajo el patronazgo de San David Bowie: maquillaje y rímel a toneladas). Y por supuesto el argumento va a juego: una pareja de novios que acaban de asistir a la boda de unos amigos se dirigen en coche a visitar a un antiguo profesor; durante su paso por un bosque siniestro, en plena noche y bajo una tormenta de justicia, se pincha una rueda. Se dirigen a un viejo castillo cercano para pedir ayuda, o al menos que les permitan llamar por teléfono... Pero resulta que ese es el castillo donde vive un científico loco, el doctor Frank N. Furter, que a mayores es bisexual y travesti. Y hasta aquí puedo leer...
La obra fue una revolución en su momento, y aún se sigue representando con frecuencia en medio mundo. En España se estrenó muy poco después que en la Isla, aunque por entonces Franco aún vivía: ya el solo hecho de verla aquí resultó sorprendente, y por supuesto era una versión descafeinada. Sin embargo, a mediados de 1975 se rueda la versión cinematográfica puesta en pie por Jim Sharman, que ya dirigió la obra de teatro original y había sido también el director de "Hair" y "Jesucristo Superstar". Cuando llegó a este país, a principios del 78, el dictador ya llevaba tiempo criando malvas y la censura se había relajado hasta extremos impensables, así que no hubo cortes de ningún tipo. Y la sensación fue tremenda: de pronto España estaba a la altura del mundo civilizado. Porque "The Rocky Horror Picture Show" puede verse como una parodia, como un folletín de serie B, como lo que se quiera... pero lo que es innegable es que estamos ante un verdadero ejercicio de libertad creativa, y con razón hoy se considera una película de culto más por sus valores sociales que por su propia categoría artística. Y ese adorable sentido del humor, ese desparrame total que ya comienza con los títulos de entrada acunados por esa melodía que a los poppies nos hace saltar las lágrimas de emoción... Porque esto, claro está, es puro pop.
Como es lógico hay muchas anécdotas sobre esta obra: en la Wikipedia y otras páginas tienen ustedes detalles a docenas. Por ejemplo, sepan que este es el salto a la fama de la gran Susan Sarandon, que había comenzado su carrera años antes pero se consagra aquí. Aunque no le gusta mucho recordarlo: no había calefacción en el set, y pilló una pulmonía. Y en cuanto a la música, al menos hay tres o cuatro piezas memorables, pero ya basta de parloteo. Simplemente, si se atreven pinchen ahí abajo y conseguirán la entrada en el castillo del doctor Frankfurter. Allá ustedes...

