Aunque no lo parezca, aún hay quien reivindica que la música
Go-Go tenga el lugar y el espacio que se merece, especialmente desde la ciudad
que la vio nacer: Washington DC. Incluso solicitan que sea considerada, más allá
de un género capaz de penetrar en el espíritu de una comunidad, un estilo emanado
del poder de una música especial, con origen casi en un momento determinado,
que ha sido capaz de resistir evoluciones de artistas y grupos, aquellos que al amparo de
su forma original de sentir la música han sabido penetrar nuevas aventuras en
sus sonidos. Incluso, aunque esto no sé si ya es mucho pedir, se pide para la música
Go-Go el reconocimiento de un estilo que traspasó su ámbito local yendo al regional
y, luego, al nacional, dependiendo de algunos grupos que actuaron viajando por
todo el país y dejando allí la huella de dicha música en nuevos grupos locales.
Origen, influencias, e influencias unas sobre otras desde entonces hasta hoy,
nada más y nada menos, algo que ellos llaman hoy el Keep on Groovin’, o “seguimos
vacilando”, expresión directamente salida de Groovin' at the Go-go. Unos, toda
vez que están de acuerdo en el lugar de nacimiento, quieren trazar una línea de
partida en la figura de Chuck Brown, iniciando así un eléctrico desarrollo que
va desde mediados de los 60 hasta finales de los 70. Funky, Soul, R&B y Gospel fueron tomados como ingredientes de una
ensalada riquísima, aderezada de una percusión propia, resultando una orgullosa especie
de “Black Heat”. Pero bueno, lo importante es saber de su existencia y de su
reivindicación. Para ello os traigo dos ejemplos de su época dorada. Dos
compilaciones que se pisan temas y versiones, pero que nos ayudan a entender
algo todo esto y de sondear las fuentes de gente como The Commodores o Hearth,
Wind & Fire. Venga, a disfrutar de esta poco conocida “estética musical”,
como dicen sus followers.

