Nadine me invita a bailar mientras deja su vaso vacío de licor de hierbas en la mesa. Incansable esta mujer, no me queda otra que seguirle el paso, es ella la que celebra su fiesta de cumpleaños. Mientras nos acercamos a la pista suena el "Saudade" de IKL y me invade una sensación de cansancio. Llevamos tres días de marcha, en el hotel apenas he podido dormir un par de horas o tres. Esa voz de Karen: "De linda patria estoi mui longe, triste eu estou..." llega a conmoverme y yo quiero sentir algo parecido a ese arrullo de bossanova, parar, dejarme ir, flotar. Nadine se acerca, me acaricia el mentón, me besa y entonces la digo que voy un momento al baño. Vuelvo enseguida.
Jean-Benoit Dunckel comenta a su entrevistador en The Guardian (David Simpson, 30 de Mayo de 2016) sus impresiones sobre la escena parisiense en los últimos años de la década de los 90. Jean-Benoit, multi-instrumentista en varias de las derivaciones de los teclados (piano, órgano, sintetizadores MS20 y SOLINA, moog) además de flauta y voces en la banda Air, intenta evaluar aquella época en la que la aparición de Daft Punk supuso un esperanzador aire nuevo en el panorama musical de la capital francesa. La electrónica - manifiesta - se impuso en gran parte de los clubes en boga por entonces. El sonido conocido como French Touch, una variante genuina que inicialmente mezclaba el techno y el house, arrasaba en locales como Rex Club, Folies Pigalle, Le Queen, Le Boy, Radio FG (con emisora propia) o Batofar (un barco-club anclado cerca del Port de la Gare en el Sena). Paris - culmina orgulloso Jean-Benoit - se convierte por aquellos años en un referente internacional de la escena electrónica más puntera.
Han apagado momentáneamente las luces en el Pacha Music On de Ibiza. Predomina el ambiente de "todo de negro". Han sonado Edmund, Steven García, Solar Sides y reconozco la voz de Ludovic Vendi en su "Discofunker". La mayoria de clubbers esta noche son italianos, a poco que uno se fije se nota un postureo en el baile, una ola forzada de brazos en alto y sonrisas de selfies; bermudas a rayas, ellas descalzas, han dejado sus sandalias en bolsas de Charo Ruiz o Annie´s. Nic Fanciulli celebra la reciente victoria del Inter de Milán en la Copa de Italia, eleva una camiseta del club lombardo ante la audiencia mientras continúa la sesión con el "Telepatic Potential" de Xavier Fux. Hemos reservado un pack de bebidas en preventa, las botellas de agua las cobran entre 12 y 14€.
Además de Daft Punk, otras formaciones (no tan conocidas aquí) como Cassius, Stardust, Mr.Oizo o Dimitri from Paris, al mismo tiempo que djs y productores de enorme prestigio como David Guetta, Etienne de Crecy, Bob Sinclair, Alan Braxe, Laurent Garnier o I:Cube, crean y promocionan la atmósfera ideal para que una banda como Air aparezca en el escenario en el momento oportuno. Electrónica en sus múltiples ampliaciones techno, house, pop sincopado, disco, euro-dance, funk, lounge, toda una modalidad de un post-ambient que músicos como Brian Eno, Cluster o Aphex Twin habían ensayado en las décadas inmediatamente anteriores.
En el baño me encuentro con Alfonso, un cojeras que ronda la cuarentena y que - una vez más - presume en público de la lesión ocasionada por la caída desde una valla después de que su tío le persiguiera campo a través en una noche pretendidamente memorable. Alfonso se empeñó en mamar directamente de las ubres de una vaca morena que su tío mantenía apartada en una granja cercana a San Antonio. Le pilló por el escándalo que armaron las gallinas, los búhos, los cuervos, las urracas, los murciélagos... - todo lo que se le ocurriera, cansino, la habría dejado sin gota, a la vaca le iba el rollo rodeo mallorquín... - Alfonso maneja la mejor farlopa de Ibiza.
Nicolas Godin, bajo, mini moog, guitarras eléctrica y acústica, pandereta, flauta, voces y coros, segundo multi-instrumentista de Air, resalta en la misma entrevista la ausencia del rock en la cultura musical francesa - lamentable - más ocupada en conservar la tradición pop autóctona. En aquellos años Sacha Distel aun parecía seguir manteniendo su aura y prolongada influencia en los gustos del público y, alarmados por este hecho, Nicolas confirma su rechazo ante ese tipo de figuras tan pasadas de moda. Él y Jean-Benoit prefieren elegir a un Serge Gainsbourg como referente más acorde con sus gustos musicales.
Vuelvo a la pista. Juan y Dani pinchan "Claudia" de Coco Silco. No encuentro a Nadine, de hecho, tampoco me importa mucho que haya desaparecido. Alguien me acerca un botellín de agua y dejo que el líquido frío se detenga unos instantes en mi garganta, así que elevo la cabeza en plan gárgaras improvisadas y termino con la camisa medio empapada. Me observo después en un espejo cercano, mis ojos no dicen nada, parece como si no me reconocieran. Intento seguir el ritmo contundente del bajo mientras me parece ver a Wally López allí arriba en la cabina junto al dj. Si, es él, o es alguien muy parecido a él.
Air graba este su primer disco en los estudios Gang de París. A Londres han llevado las pistas de las cuerdas de guitarra. David Whitaker y Peter Cobbin se encargan de los arreglos en los estudios de Abbey Road. La pareja francesa reconoce en la entrevista que se encontraban bastante intimidados al hallarse en el mismo escenario en el que The Beatles realizaron sus últimas y célebres grabaciones. David intenta rebajar la tensión y les lleva a una casa de campo, alli consigue relajarlos. Las mezclas y masterizaciones finales se reparten entre ambas capitales.
Comienza "La Femme d´Argent" con su leve tam-tam selvático, esas líneas de bajo que todo dj suspiraría poder incorporar en su sesión han llegado; los teclados gotean lánguidos sobre una pista de baile que inicia la llamada de los clubbers más antiguos, más eternos. Recuerdo ahora a los zazous parisienses, aquella tribu urbana enfrentada a los nazis en los años 40 de la ocupación. Ocurre una elegancia fértil, una idealización del dandismo que pretendo reivindicar con mis movimientos alados. Todo ayuda, cierro los ojos mientras espero la llegada del "Sexy Boy"... "Où sont tes héros aux corps d´athlétes...", la voz de Nicolas se adormece entre líneas sin luna. Beth Hirsch recupera el pulso mientras interpreta "All I Need". ¡Qué magnifica continuidad!, el maravilloso tono femenino de Beth, el goteo medicinal del bajo, los teclados desmayados consiguen elevar este tema a la cumbre de mi feliz insomnio. "Kelly Watch The Stars" marca el ritmo final de la cara A como lo haría un desfile de gnomos en un bosque encantado.
Avanza la sombra reptil de Nadine por la pista mientras suena "Talisman", es el tema del disco que me sugiere la idea de recuperación. Parece carecer de identidad hasta que los arreglos de cuerda y orquesta le otorgan un tono especial, un aura de banda sonora que rememora calles estrechas mojadas de lluvia. En "Remember" intentamos emular a Fred Astaire y Ginger Rogers, nuestro claqué alineados no es tan rápido, lo dirigen caderas inquietas, hombros angulados, unas miradas fijas de anaconda. Beth vuelve en "You Make It Easy"... "Be it downtown or way it up in the air...", ahí reside el secreto del volcán de la noche, veo como las ondas de lava inundan los ojos de Nadine. "Ce Matin La" contiene el tono más soul del disco, la tuba de P. Woodcock ayuda también a conseguir una miel sabor Burt Bacharach. Esa sensación de "easy listening" continúa en "New Star In The Sky" y "Le Voyage de Penelope", los dos últimos temas del disco. Arreglos elegantes, estructuras de un pop instrumental eterno. Nadine baja los ojos al final de cada uno de ellos y cuando vuelve a mirarme sabe que me tiene a punto.
Salimos de la discoteca. ¿Derecha o izquierda? ¿Por qué no buscamos un amanecer tumbados sobre una roca caliente, cerca del acantilado, como en aquella escena del "More" de Pink Floyd?




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