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| Virgin Prunes |

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La ye yé rara
Perteneciente a la segunda oleada ye-yé, Gema es un caso atípico dentro de su generación. Basta un rápido vistazo a las escasas fotografías que nos han llegado de ella para comprobar que nada tiene que ver con los pelos cardados, las niñas monas, el maquillaje, las formas femeninas, los vestiditos y las minifaldas. Con el pelo cortado a lo garçon, la cara despejada, una figura longilínea, un rostro escasamente agraciado y ropa abrochada hasta el cuello desmiente todo tópico estilístico. Si a eso sumamos una voz grave, entenderemos que fuese en su momento mirada de reojo y en ocasiones confundida con un chico. Ella no ocultaba estas características, diciendo que se sentía incómoda con los vestidos en una entrevista concedida a la revista Fans. En lo que sí coincide con sus contemporáneas es en el asunto del nombre, ya que, como casi todas, lo primero que hizo fue cambiárselo. María Dolores Ruiz había nacido en Madrid, en 1945 y pronto se aficionó a cantar. Sus primeras actuaciones fueron en la rondalla del Centro Canario. Le costó no poco interesar a alguien, pues su voz tenía una calidad indudable, pero también poseía un timbre que no se ajustaba a lo demandado en ese momento. Finalmente Hispavox le brindará la oportunidad de grabar su primer EP. “Ahora No / Tengo un Mal por Ti / Mr.Kiss Kiss Bang Bang / Le Pido al Mar” (Hispavox, 1966) pasó del todo inadvertido. En esa grabación estuvo acompañada por unos chicos argentinos que llevaban algún tiempo por aquí. Se llamaban Los Waldos y estaban liderados por un tal Waldo de los Ríos. Ese mismo año marcha al Festival de Mallorca para defender una canción de César Nuño de la Rosa titulada: “Cuando termine el verano”. Aquella balada y su interpretación gustaron mucho alcanzando uno de los primeros puestos. Ese tema dio pie a su segundo EP: “Cuando Termina el Verano / ¡Llama! / Quiero Estar Contigo / A tu Lado Lograré” (Hispavox, 1966). Ser finalista en un festival que se retransmitía en directo por TVE era una garantía y ese disco funcionó bastante bien y entró en las listas de ventas de la época. Aprovechando el tirón del disco anterior, a finales de 1966 sacó otro. Esta vez un single: “Yo no Sé / Aún Sigo Queriéndote” (Hispavox, 1966). Dos temas románticos cantados con voz profunda y arreglados por Manuel Alejandro, que no revalidaron el relativo éxito anterior. Y ahí se acabó la carrera discográfica de Gema…o casi. Algunos años más tarde, va a reaparecer en el desconocido sello Novac, del que no hemos encontrado ninguna referencia. Allí editaría: “Abrázame / ¿Qué Quieres Tú?” (Novac, 1973). Dos temas firmados por un tal Alcy Agüero que poco o nada tienen que ver con su pasado ye yé. Gema es ciertamente un enigma en sí misma. Su aspecto al margen de modas, su voz grave, su carrera errática y la falta de datos sobre ella hacen que la consideremos la ye-yé más extraña de cuantas hemos escuchado. Su estilo melódico y académico de buena afinación y sin ningún tipo de frivolidades la convierten en un rara avis dentro de la música española de los 60 (La Fonoteca).
Os dejo con su discografía completa. Buen domingo.
Pues ya vamos acabando esta extensa serie y lo hacemos con el penúltimo volumen, que es una selección de los mejores álbumes de ese ya lejano 1995, selección en dos partes, dado la cantidad de discos interesantes que se publicarían en ese año, y la segunda parte en el volumen 20 y último, ya que a partir de ahí se acabaría mi colaboración en Radio Sobrarbe.La voz que acaricia.
En 1966, en Barcelona, echa a andar el sello Victoria. En ese arranque su escudería cuenta con dos conjuntos, un coplero y una chica ye-yé. Un presupuesto modestísimo, muchas ganas y en los boxes, el director musical Vicente Sabater. Esa chica ye-yé a la que antes aludíamos se hace llamar Yolanda, un nombre entonces considerado exótico; sin embargo, su documento nacional de identidad dice que se trata de Mercedes Peñalver Guzmán, nacida en Jaén. Mercedes siguió a sus hermanos y a prinicpios de los años 60 se afinca en Barcelona. Allí, Mercedes se introduce, gracias a su buena voz y a su palmito, en los ambientes musicales juveniles, actuando siempre que puede en festivales y programas radiofónicos cara al público. Sabater se fija en ella para el nuevo sello donde en primera instancia publicará “La Catedral de Winchester / Ahora o Jamás / La Salud / Dame Pan” (Victoria, 1966). En la contraportada del disco se da pábulo internacional al asunto afirmando que estas piezas son hits en Inglaterra, Italia, Francia y España respectivamente. Se trata de un buen EP con el que Yolanda demuestra tener una de las mejores voces del ye-yé español y con unas orquestaciones por encima de la media. La cantante logra ser a principios de 1967 la primera del nuevo sello en aparecer en un programa musical televisivo, concretamente en Telerritmo. Los dos temas que más se escuchan son el cover español de “La catedral de Winchester” de los británicos New Vaudeville Band y la dicharachera “Dame pan”, que sería su canción más conocida. No obstante, la canción más interesante es “La salud”, una composición del imprevisible Serge Gainsbourg. Ya en ese primer microsurco la apodan como “La Voz que Acaricia”, denominación que aparecerá de nuevo en su segundo EP, “Yo no Vivo sin Tu Amor / En Mí Podrás Confiar / Dame Pan / Tú, Yo y una Flor” (Victoria, 1967). Su segundo disco tendrá ya peor salida comercial que el primero, siempre dentro de circuitos secundarios de promoción y distribución. Su pista principal viene ocupada por la versión española de “I couldn’t live without your love”, popularizado el año anterior en Inglaterra por Petula Clark. Harta de festivales y presentaciones abandona el sello Victoria en 1968 dejando tras de sí dos interesantes discos. Conoció a un joven catalán cuya familia vivía en Venezuela y que regresó para cumplir con el servicio militar so pena de ser declarado prófugo. Se enamoraron y acabaron casándose. Siguió actuando poco tiempo más por la zona de Barcelona. A partir de marzo de 1969 marchó a vivir a Venezuela. Antes de marcharse aún dejaría grabado un tercer disco que sería editado al año siguiente gracias a la financiación de su propio hermano y que careció de toda propaganda. El sencillo “El Día más Feliz / Me Gusta el Otoño” (1970) aparecería bajo el nombre de Yolanda Youthful y pondría punto final a la carrera de esta cantante en España si bien aparecería varias veces en la televisión venezolana en el show del famoso presentador Remy Ottolina y en otros eventos musicales. Aquí, nos quedan de ella dos EP sorprendentemente bien interpretados que nos hace reflexionar sobre las grandes dificultades de destacar a partir de un sello pequeño. Una vez más se demuestra aquello de que quien no tiene padrinos, no se bautiza (La Fonoteca).
Pues este post lo tenía preparado desde principios de verano, pero la cosa se ha ido delatando y hasta hoy no ve la luz, es un simple juego veraniego, de esos que me gustan tanto,con tres de mis bandas favoritas irlandesas, país donde surgieron infinidad de agrupaciones musicales de todos los estilos, aunque quizás su música es mas conocida por su vertiente folk, preciosa por cierta,.
¡Pues después de casi dos meses en dique seco retomamos esta serie de cassettes, que recuerdo eran los que realizaba para regalar a mis oyentes del programa "Kortozirkuito" de Radio Sobrarbe, una pequeña emisora comarcal del Alto Aragón, que vivió unos años de apogeo con gran variedad de programas y bastantes, realmente buenos, pero como casi todo en la vida, al final, todo va a peor, y después de un "Golpe de Radio" propiciado por los caciques locales, la mayoría de colaboradores, así como la directora-locutora y el técnico de sonido nos vimos apartados, para dar paso a una emisora convencional, sin la mas mínima opinión y una programación muy floja.La walkiria yeyé
Malagueña de aspecto nórdico, Ivana representa como ninguna otra chica yeyé el ideal de mujer independiente, capaz de tomar sus propias decisiones y contraria a toda manipulación machista o religiosa. Su melena rubia, su cuerpo estilizado y sus piernas interminables le conferían un atractivo agresivo que casaba mal con el ideal de dócil chica casadera que imperaba en aquellos años 60. Eso supuso un cierto freno a una carrera que pasó por diversas fases y abandonaría justo en el momento de mayor éxito mediático. En la trayectoria de Ivana pueden distinguirse tres periodos. En el primero nos encontramos a la típica chica yeyé de provincias que tras su peregrinaje por diversas emisoras y salas de su ciudad natal es fichada por un sello discográfico para grabar su primer disco: “Qué Bueno, Qué Bueno!” (Columbia, 1964). La canción de marras había sido la representante eurovisiva española aquel año en la voz de la racial Conchita Bautista, conociendo su versión más vendida y mejor valorada en las voces y guitarras de Los Sirex. En una segunda fase, la cantante con veinte años recién cumplidos va a marchar a Madrid. Allí grabará canciones melódicas con ropajes orquestales y explotará su fotogenia y palmito en reportajes fotográficos y portadas de discos. Precisamente en su segundo disco: “Perdónale / Corazón Loco” (Columbia, 1966) la cantante va a aparecer en la portada en bikini sobre la nieve, cual walkiria hispánica. Ninguna cantante española se había atrevido a aparecer tan corta de ropa en una carátula. Por otra parte, el bikini era todavía un símbolo de desinhibición y de protesta contra el recato y la hipocresía impuestos a la mujer española por treinta años de nacional-catolicismo. En una tercera fase, la más conocida, Ivana va a ser lanzada como futura estrella cinematográfica. La película en cuestión va a ser una de las mejores muestras del pop español en la gran pantalla. Ivana va a ser la protagonista femenina de: “A 45 Revoluciones por Minuto” (Pedro Lazaga, 1968), en la que también intervienen Juan Pardo, Fórmula V y Los Ángeles. En esa cinta, va a cantar dos canciones: “No me lo Puedo Creer / Pasa sin Llamar” (Columbia, 1969), que darán forma a su single más vendido. Inesperadamente, cuando Ivana parecía tener todas las papeletas para convertirse en la sex symbol de la joven música española, la cantante decide retirarse para volver a ser simplemente María Rosario Díaz. Tras terminar sus estudios y vivir durante varios años en el extranjero, se dedicó al periodismo, ocupando corresponsalías en América y viviendo la mayor parte del tiempo fuera de España. Cantantes y actrices como Ivana y su impactante imagen hicieron más por la modernización de la mentalidades españolas que todos los panfletos feministas, constituyendo una auténtica revolución escondida, que entre 1965 y 1975 transformó el país y preparó una transición, que se hizo realidad sobre todo porque desde años antes los jóvenes habíamos modificado sustancialmente nuestros valores y hábitos sociales.